VITAMINAS:

¡Señor Mío y Dios mío! Jesús le dijo: -¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto. Juan 28-29   ||   EVENGELII GAUDIUM   ||   Jesús no es un profesor que habla desde la cátedra, sino que está en medio de la gente y se deja tocar para que se curen. SS Francisco   ||   "El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan -para nosotros- es fuerza de Dios." 1 Cor 1,18   ||  
  • Tabernáculos De Adoración Para El Padre

    “No se puede ser un gran comunicador, sin ser primero un gran contemplativo”
    (Cardenal Eduardo Pironio)

    Sabiendo cuán sensible es Dios Padre a la ternura filial de sus hijos y cómo anhela ser “adorado en espíritu y verdad,” las “CEPC” se proponen ser “TABERNÁCULOS DE ADORACIÓN PARA EL PADRE” que, “ocupándose en exclusivo de las cosas del Padre”, “suben a la montaña en las madrugadas y en las noches a solas para orar”, procurando así al Padre del Cielo la siempre renovada “delicia de estar con los hijos de los hombres”, de “complacerse en ellas como en hijas muy amadas” y de “encontrar en ellas la alegría que un esposo halla en su esposa” : “Te llevaré a la soledad y te hablaré al corazón” .

    Las CEPC deben contar con los suficientes espacios de soledad y silencio en la mañana y en la noche para que su oración sea un auténtico “DIÁLOGO DE HIJAS” que conversan de un modo personal, abierto, íntimo y sincero con su Padre del Cielo, prolongando el grito filial de Jesús “Abbá Padre”, expresando su amor y fidelidad, dejándose amar por Él, reciben sus directivas y se disponen a su exclusivo servicio.

    Para vivir fielmente este aspecto de su espiritualidad, las CEPC contemplarán a la Santísima Virgen María como Víctima Eucarística de gozo para el Padre, y seguirán su ejemplo de oración, escucha, ternura y obediencia filial, ya que fue la única criatura que nunca causó un disgusto a nuestro dulce Padre del Cielo; le pedirán humildemente que les reemplace para que como ella – Hija Predilecta del Padre- puedan tratar familiarmente con Él, de la misma manera que Adán y Eva en el Edén antes del pecado, y además interceder por sus hermanos como lo hizo ella, que prefigurada en el Antiguo Testamento por la reina Ester, se presenta ante el Rey para interceder por su pueblo.