VITAMINAS:

¡Señor Mío y Dios mío! Jesús le dijo: -¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto. Juan 28-29   ||   EVANGELII GAUDIUM   ||   Jesús no es un profesor que habla desde la cátedra, sino que está en medio de la gente y se deja tocar para que se curen. SS Francisco   ||   "El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan -para nosotros- es fuerza de Dios." 1 Cor 1,18   ||  
  • Hostias De Comunicación En El Espíritu Santo

    Partiendo de que existen tres clases de personas -las Divinas, las angélicas y las humanas-, quienes tienen tres cualidades típicas que los caracterizan: una mente abierta al conocimiento, una voluntad totalmente libre y un corazón que puede inflamarse de amor; a diferencia de otros seres, como los animales -que se rigen por su instinto-. Las CEPC se abren a la acción del ESPÍRITU SANTO, colocándose a su completa disposición para convertirse en canales por donde Él, pueda irradiar la LUZ para las mentes, la FUERZA para las voluntades y el AMOR MISERICORDIOSO para los corazones, elementos que tanto necesita la humanidad herida como consecuencia del pecado original.

    Por consiguiente, se proponen ser “HOSTIAS DE COMUNICACIÓN EN EL ESPÍRITU SANTO” que, mediante el apostolado y el testimonio de su vida fraterna, iluminan, fortalecen, consuelan y vivifican a los demás miembros de la Sociedad, a las almas que les han sido confiadas y demás personas que se acercan a ellas, “cooperando con amor a la tarea evangelizadora de la Iglesia” (San Juan Pablo II, Discurso Jesucristo Razón de Nuestra Vida, 1995).

    Para vivir fielmente este tercer aspecto de su espiritualidad Eucarística, las CEPC contemplarán a María Santísima como Víctima Eucarística de Amor en el Espíritu Santo y se esfuerzan por seguir su ejemplo de esposa fiel y madre fecunda; que al pie de la cruz acepta su maternidad, y desde Pentecostés acompaña a la Iglesia en su misión evangelizadora; le piden humildemente que les reemplace para que al igual que ella –Esposa fiel del Espíritu Santo y Madre de la Iglesia- sepan comunicar en el Espíritu Divino el carisma particular que la Iglesia les confirma y confía, asumiendo su maternidad espiritual en el dinámico mundo de las comunicaciones.